Nueva Zelanda

Día 185: Canterbury, Nueva Zelanda

© 2015 Miss Fogg

Nuestra primera ruta ha discurrido por el interior de la Isla Sur entre grandes lagos azules, cada cual más impresionante. Hoy llegamos a Queenstown y nos despedimos de nuestra caravana.

Lo mejor: pasear por Queenstown, a orillas del lago Wakatipu. Aunque caro, es un pueblo muy agradable especialmente popular para practicar deportes de aventura.

Lo peor: estar a punto de ser generosamente multados por hacer un cambio de sentido donde no debíamos. El amable y extremadamente educado policía nos ha parado, nos ha preguntado, nos ha escuchado, nos ha aleccionado, ha tomado nota de nuestros datos y, al final, nos ha perdonado.

La foto: Lago Tekapo. Como en el caso del Lago Pukaki, el intenso color azul se debe a unas partículas muy finas de flúor glaciar que yacen en las rocas del fondo del lago.

 

Día 184: Canterbury, Nueva Zelanda

© 2015 Miss Fogg

Estamos llegando al final del verano, el cielo es azul y el sol brilla. Durante el día la temperatura es agradable, pero cae en picado durante la noche.

Lo mejor: la luz. Nueva Zelanda tiene una luz particular que hace que sea especialmente fotogénica.

Lo peor: el precio de la gasolina. El litro cuesta más de dos dólares, casi el doble que el gasóleo o la gasolina en Australia.

La foto: el impresionante paisaje. Avanzamos por la carretera con la boca abierta, mirando delante, a los lados, detrás. Parando a menudo para contemplar cada montaña, lago, valle, río, prado…

 

Día 183: Canterbury, Nueva Zelanda

© 2015 Miss Fogg

Llegamos a las antípodas, al país de los kiwis, de los All Blacks y de El Señor de los Anillos: a Nueva Zelanda o, en maorí, a Aotearoa; “Tierra de la gran nube blanca”. Hemos vuelto a tener suerte con el transporte: esta vez nos dejan una caravana mediana, ni tan pequeña como la primera ni tan grande como la segunda. Tenemos que llevarla al sur, a Queenstown. Nuestro punto de partida es Christchurch, ciudad principal de la Isla Sur.

Lo mejor: los neozelandeses. Los “kiwis” son extremadamente educados y amables. Un ejemplo: los conductores de autobús. Se preocupan por saber a dónde vas, por guiarte, por dejarte lo más cerca posible de tu destino y por darte consejos sobre su país.

Lo peor: estar en temporada alta. Nos hemos planteado la opción de alquilar una caravana en caso de que no aparezcan relocations, pero nos hemos encontrado con que ya no queda ninguna disponible.

La foto: Lago Pukaki. Nos hemos ido a dormir y despertado viendo el reflejo del Monte Cook, la montaña más alta de Nueva Zelanda (3.724 metros). Forma parte de los Alpes Neozelandeses, y es mundialmente conocido por haber representado el Monte Caradhras en El Señor de los Anillos.