Australia

Día 182: Great Ocean Road, Australia

© 2015 Miss Fogg

Última etapa: Apollo Bay – Melbourne. Número de kilómetros recorridos desde Uluru: 3.000. Y último día en Australia antes de partir hacia Nueva Zelanda.

Lo mejor: la sensación de haber exprimido este mes en Australia al máximo. Llegamos con desconfianza por las distancias y los precios, pero nos vamos satisfechos de haber visto una parte importante del país manteniendo a raya los gastos para poder seguir viajando. 

Lo peor: saber que Australia ha sacrificado a escondidas a 686 koalas debido a “problemas de superpoblación”. Mientras los voluntarios de Port Macquarie dedican sus vidas a salvarlos y cuidarlos, su gobierno los asesina impunemente.

La foto: koala salvaje. En Port Macquarie vimos koalas salvajes heridos y enfermos y hoy, por fin, los hemos podido ver sanos y en libertad. Hemos seguido el rastro de eucaliptus pelados y ¡bingo! Una colonia de koalas durmiendo abrazados a las ramas. Aunque alguno se ha despertado durante unos segundos, enseguida ha retomado el sueño para poder dormir sus 22 horas diarias.

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Dia 181: Great Ocean Road, Australia

© 2015 Miss Fogg

Sexta etapa: Twelve Apostles – Apollo Bay. Y frente a los Doce Apóstoles se cumplen seis meses desde que emprendimos este viaje.

Lo mejor: dormir frente al mar. En Queensland el ruido que oíamos era de olas. Aquí el eco del mar resuena en las gargantas y se mezcla con el del viento. La caravana no ha dejado de tambalearse en toda la noche, algo inquietante y emocionante a la vez.

Lo peor: el viento. Es tan fuerte que cuesta mantenerse en pie y la sensación térmica es muy fría. Las olas golpean brutalmente las paredes de los acantilados, y resulta fácil imaginar por qué se han hundido tantos barcos en estas aguas.

La foto: los Doce Apóstoles, la joya de la corona del Parque Nacional Port Cambell. En realidad solo había nueve agujas de piedra caliza, y hoy ya solo quedan siete. La erosión provocada por el viento y el agua es tan fuerte que los Apóstoles se van volviendo más y más finos hasta que se derrumban.

Día 180: Great Ocean Road, Australia

© 2015 Miss Fogg

Quinta etapa: algún lugar después de Adelaida – Loch Ard Gorge.

Lo mejor: ir parando cada cinco minutos para ver algún punto espectacular de la famosa Great Ocean Road. Comenzando por Bay of Islands, continuando por The Grotto, pasando por London Bridge y The Arch hasta llegar a Loch ard Gorge.

Lo peor: las amenazas de multa. En Australia tienen sanciones desproporcionadas para un elevadísimo número de supuestos. Allá donde vamos topamos con carteles intimatorios de “heavy penalties applied”.

La foto: Loch Ard Gorge. El nombre de esta garganta tiene su origen en el barco Loch Ard, que se hundió en estas peligrosas aguas en 1878. Solo dos pasajeros sobrevivieron: Eva Carmichael, una irlandesa de 17 años que viajaba con su familia, y Tom Pearce, un grumete de 15 años. Tom sacó a Eva del agua, la mantuvo con vida y fue a buscar ayuda para que la rescataran.

 

Día 179: Outback, Australia

© 2015 Miss Fogg

Cuarta etapa: algún lugar antes de Port Augusta – algún lugar después de Adelaida.

Lo mejor: El outfit del buen australiano. Todo señor que se precie debe llevar el pantalón caqui muy corto de rigor, conjuntado con una camisa también caqui un poco abierta, calcetines blancos, botas altas y un gran sombrero.

Lo peor: conducir durante el amanecer o el atardecer. Cuando el calor da un respiro es el momento en el que los animales están más activos. Y es también cuando mayor es el riesgo de atropellarlos. La semana pasada unos amigos chocaron contra un Emú. Y a nosotros ya se nos han cruzado vacas, ovejas, canguros, walabies, dingos, zarigüeyas, buitres, águilas, lagartos, serpientes y ranas

La foto: la naturaleza es implacable. Águilas, buitres y cuervos aprovechan su oportunidad y se alimentan de los cadáveres que aparecen en los márgenes de la Stuart Highway.

 

Día 178: Outback, Australia

© 2015 Miss Fogg

Tercera etapa: algún lugar antes de Coober Pedy – algún lugar antes de Port Augusta.

Lo mejor: ver cada día cómo sale y se pone el sol, cómo el cielo y la arena se llenan de colores. Y dormir bajo un millón de estrellas.

Lo peor: el calor. Durante el día las temperaturas superan los cuarenta grados. No podemos salir de la caravana durante mucho rato, ni estar dentro si está apagada porque en pocos minutos se convierte en un horno.

La foto: el pequeño Marcus desayunando en el orfanato de canguros de Coober Pedy, un pueblo minero. Fue encontrado hace unas semanas dentro de la bolsa de su madre, atropellada junto a su padre en la Stuart Highway.   

Día 177: Outback, Australia

© 2015 Miss Fogg

Segunda etapa: Alice Springs – algún lugar antes de Coober Pedy.

Lo mejor: la mezcla de sensaciones que se suceden al atravesar el salvaje e inhóspito desierto australiano.

Lo peor: la situación de los aborígenes. Viven marginados de la sociedad. Deambulan sin rumbo por las calles, a menudo alcoholizados. Las drogas, la violencia, los abusos sexuales o la mala salud son algunos de los muchos problemas que reinan entre esta cultura que, se teme, no sobreviva a la presente generación. Según la ONU: “Se ha demostrado que la pérdida de sus tierras y recursos tradicionales, así como de su lenguaje y cultura, ha sido catastrófica para los pueblos indígenas y les ha situado entre los grupos sociales más excluidos y marginados del mundo”.

La foto: la carretera Stuart Highway cruza el país de norte a sur en una línea prácticamente recta de casi 3.000 kilómetros. Hay tramos de horas y horas sin una sola curva ni un solo pueblo. Hasta que de pronto te adelanta algún road train, un camión monstruoso con dos, tres o hasta cuatro remolques que puede llegar a medir cincuenta metros.


Día 176: Outback, Australia

© 2015 Miss Fogg

Primera etapa: Ayers Rock – Alice Springs.

Lo mejor: nuestra caravana gratis. Nos hemos llevado una gran sorpresa al ver una motorhome Mercedes de tres por siete metros (que más bien parece un minibus) con baño, ducha, cocina, microondas, nevera, aire acondicionado y televisor. Al principio nos ha parecido muy excesiva, pero al cabo de unas horas nos hemos dado cuenta de que nos ha tocado la lotería.

Lo peor: el miedo a que “pase algo” durante el viaje. Las franquicias aquí son altas, y los riesgos de conducir por el desierto aún mayores. El conductor anterior ha tenido que pagar más de seiscientos dólares por una luna nueva (que estrenamos nosotros). Y el consejo que nos repiten una y otra vez es: “Si aparece un animal en medio de la carretera no intentéis evitarlo porque volcaréis. Aguantad el volante recto e intentad frenar. Si volcáis tenéis que pagar el vehículo entero”.

La foto: detalle de la base de Uluru. Sus propietarios tradicionales, los Anangu, piden respetar a los espíritus que habitan la roca y que esta no sea escalada. En el centro cultural aborigen puede leerse: “El lugar que va a escalar es un símbolo sagrado para nosotros. No debería hacerlo. No es lo más importante. Lo realmente auténtico es detenerse y oír. Estar atento a todo lo que le rodea. Escuchar y comprender. ¿Por qué tenemos que decirle que se vaya de aquí y que no suba? Sólo deseamos que lo comprenda y nos comprenda. ¡No suba!“. Desde que se abrió al público en la década de los 50, han muerto 35 personas intentando escalarla.

 

Día 175: Uluru, Australia

© 2015 Miss Fogg

El vuelo hasta el centro rojo de Australia tarda unas pocas horas. El regreso a Melbourne por carretera nos llevará varios días.

Lo mejor: el simple hecho de estar frente a Uluru / Ayers Rock. Es algo que creíamos que no podríamos ver en este viaje, pero una serie de circunstancias finalmente nos han llevado hasta ella.

Lo peor: ¡las moscas! Son insoportables. Es de las sensaciones más agobiantes que hemos experimentado nunca. Hay millones de ellas, intentando constantemente entrar en las orejas, la nariz, la boca… No nos ha quedado más remedio que improvisar unas mosquiteras para protegernos la cara.

La foto: Uluru. El corazón rojo de Australia es como un iceberg (llamado inselberg), pero de piedra arenisca y en el desierto. Tiene una altura de 348 metros, 9,4 kilómetros de perímetro y 2,5 kilómetros bajo tierra. Es un lugar sagrado para las tribus aborígenes, quienes aún hoy la utilizan para sus rituales y pintan en sus rocas. El significado de los trazos se transmite de generación en generación mediante canciones en las ceremonias de iniciación que se llevan a cabo en las cuevas de la base de Uluru.

 

Día 174: Melbourne, Australia

© 2015 Miss Fogg

No hemos encontrando vuelos baratos a Nueva Zelanda hasta para dentro de una semana, así que hemos decidido quedarnos en Australia más días de lo previsto. Una oportunidad para ver alguna zona más pero, ¿cuál escoger? La cosa está entre el Outback (el desierto interior) y Tasmania.

Lo mejor: que casualmente caiga del cielo una relocation de caravana desde Alice Springs hasta Melbourne. El azar ha decidido por nosotros así que nos vamos a hacer ruta por el interior.

Lo peor: llegar tarde al Queen Victoria Market. Hoy han cerrado más pronto de lo habitual, así que nos hemos tenido que contentar con ver este bonito mercado del siglo XIX desde fuera. Por cierto, ¿sabíais que Australia es una monarquía y que su reina es Isabel II?

La foto: restos del Princes Pier. Este mulle fue construido a principios del siglo pasado y sirvió durante décadas para embarcar pasajeros y mercancías.

 

Día 173: Melbourne, Australia

© 2015 Miss Fogg

Hoy nos hemos encontrado con unos amigos que han venido a vivir a Melbourne. Según numerosos rankings mundiales, es una de las ciudades que ofrecen mejor calidad de vida a sus habitantes.

Lo mejor: caminar, caminar y caminar. Las calles de Melbourne tienen muchísima vida y en cada esquina puede pasar algo.

Lo peor: el tiempo. El verano aquí es inestable. Tan pronto hace calor como muchísimo viento y frío, o hace sol y de repente se pone a diluviar. 

La foto: grafitero en la calle Hosier, frente a la concurrida Federation Square. La ciudad también es conocida por ser una capital mundial del arte callejero.   

Día 172: Melbourne, Australia

© 2015 Miss Fogg

Abrimos los ojos y… ¡estamos en Melbourne! La capital del estado de Victoria y antigua capital de Australia tiene fama de ser bastante europea. Veremos si es acertada.

Lo mejor: subirnos a uno de los tranvías gratuitos del centro para hacernos una idea de cómo es la ciudad. Melbourne tiene la mayor red de tranvías del mundo.

Lo peor: no encontrar alojamiento decente y a buen precio en el centro y tener que irnos a un barrio de las afueras. El suburbio se llama Greensborough y está a media hora en tren del city center.

La foto: vistas sobre la ciudad desde la Eureka Tower. Cuando fue construida ostentaba algunos récords, como el de ser el edificio residencial más alto del mundo y el rascacielos más alto del hemisferio sur. Sin embargo, con sus a penas trescientos metros no ha podido conservarlos durante mucho tiempo.

 

Día 171: Sídney, Australia

© 2015 Miss Fogg

Último día en Sídney. Esta noche cogemos un bus hacia Melbourne, a mil kilómetros de aquí. 

Lo mejor: Mandy. Es lo mejor que nos ha pasado en Australia. Esta mañana nos ha llevado en coche a la ciudad y nos ha hecho un tour por las zonas menos turísticas de Sídney. Lo que está haciendo por nosotros esta chica no tiene precio. 

Lo peor: tener que dejar atrás la comodidad de la casa de Mandy, en la que hemos vivido prácticamente una semana. 

La foto: la ópera de Sídney es uno de los edificios más famosos del siglo XX. A pesar de haber sido diseñada en 1957 e inaugurada en 1973, aún hoy sigue siendo un edificio muy innovador. Sus enormes conchas están recubiertas por más de un millón de azulejos diseñados para limpiarse solos. ¿Quién diría que la obra ya ha cumplido cuarenta años?

 

Día 170: Sídney, Australia

© 2015 Miss Fogg

Nos llama la atención ver tanta gente haciendo deporte. A todas horas nos cruzamos con runners de todas las edades.

Lo mejor: pasear por el Real Jardín Botánico. Fundado en 1816, este parque de más de treinta hectáreas tiene su origen en la granja de un gobernador. Hoy alberga centenares de plantas y animales salvajes y se ha convertido en uno de los tesoros de la ciudad.

Lo peor: el precio del transporte público. El ferry hasta el centro cuesta 7,60 dólares, por lo que cada día nos gastamos 30,20 dólares solo yendo y viniendo. El metro cuesta 4 dólares por trayecto, así que ya en el centro vamos caminando a todas partes.

La foto: es curioso cruzarse con estas gigantescas cacatúas como si de nuestras palomas se trataran. Aunque no son tan inocentes: una de mis zapatillas ha recibido reiterados ataques de uno de estos pájaros.

Día 169: Sídney, Australia

© 2015 Miss Fogg

Sídney es multicultural, con más del 40% de sus habitantes nacidos en otro país. Es una de las ciudades con mayor proporción de inmigrantes del mundo. 

Lo mejor: asistir a un debate sobre la violencia doméstica. Ha sido en el programa de televisión Q&A, de la ABC (Australian Broadcasting Corporation), la televisión pública australiana. Mandy es la supervisora del estilismo de este programa en concreto y de la cadena en general. 

Lo peor: lo difícil que resulta encontrar un buen wifi gratuito. En este sentido, no parece que estemos en occidente. 

La foto: interior de la catedral gótica de Santa María, la más grande de Australia.