Vietnam

Día 108: Hoi An, Vietnam

 © 2014 Miss Fogg

La guerra se cebó con la ciudad vecina Hue y perdonó a Hoi An. Su precioso casco antiguo quedó intacto y hoy la zona es peatonal, lo cual le da más encanto.

Lo mejor: el Café des Amis. Si de pronto oyes una canción de Georges Moustaki, Jacques Brel o Georges Brassens es que has llegado al restaurante del carismático chef Kim. Te recomendará sus deliciosos cau laowhite roses. Te contará sus batallitas en Italia y te enseñará, orgulloso, su colección de álbumes escritos por clientes satisfechos de todos los rincones del mundo.

Lo peor: algún que otro vietnamita que vive del turismo pero odia al turista. Ve al extranjero como un dólar con piernas. Si se deja intentará engañarlo y, si no, se enfadará y lo tratará de malas maneras.

La foto: pescadores a bordo de thung chai. Nuestro paseo por la playa ha coincidido con el regreso de cuatro pescadores tras una jornada de trabajo. Parece mentira que estas pequeñas y curiosísimas embarcaciones redondas, típicas de la zona, resistan al fuerte oleaje del mar de la China Meridional.

 

Día 107: Hoi An, Vietnam

© 2014 Miss Fogg

Dejamos atrás el sur y llegamos al centro, con temperaturas mucho más frescas.

Lo mejor: la arquitectura colonial. Durante los siglos XVI y XVII, Hoi An fue un importante puerto comercial. El casco antiguo se mantiene perfectamente conservado, con sus encantadoras casitas de madera color mostaza de influencia japonesa, china, francesa y holandesa.

Lo peor: el turismo. Hoi An es el Luang Prabang (Laos) de Vietnam. Es un pueblo tan irresistiblemente encantador que todo el mundo quiere verlo. Y cuando eso sucede, el lugar y su gente se transforman para orientarse completamente al turismo.

La foto: sesión fotográfica de futuros novios. Bajo la tenue luz de los farolillos chinos que alumbran Hoi An, la pareja deja flotar en el río Thu Bon linternas de papel con velas a modo de ofrenda. Los barcos tienen ojos pintados para así poder ver el camino.

 

Día 106: Ho Chi Minh, Vietnam

© 2014 Miss Fogg

A pesar del lema “Vietnam es un país, no una guerra”, muchos de sus reclamos turísticos tienen que ver con ella. Vietnam quiere demostrar que no oculta sus heridas, tanto que ciertas situaciones pueden rozar la frivolidad.

Lo peor: dos de las exposiciones fotográficas del Museo de la Guerra de Vietnam. La primera: “Agresiones y atrocidades cometidas”. Los fotógrafos americanos que acompañaron al ejército documentaron masacres de pueblos enteros realizadas a sangre fría. Las brutales imágenes de niños, mujeres -algunas embarazadas- y ancianos muertos o aterrados a punto de ser asesinados te dejan sin respiración. La segunda: “Efectos del Agente Naranja sobre la población”. Las armas químicas no solo arrasaron selvas, ríos y recursos naturales. También originaron terribles malformaciones en los descendientes de las personas afectadas que sobrevivieron. La galería muestra centenares de niños vietnamitas completamente deformados, incluso los fetos de los que no pudieron nacer.

La foto: un antiguo miembro del Viet Cong demuestra cómo desaparecían bajo tierra en segundos. Los túneles de Cu Chi, en los que llegaron a vivir 10.000 personas, fueron una de las claves de la victoria del Viet Cong sobre los Estados Unidos. Así aguantaron durante años los vietnamitas, agazapados a escasos metros de las bases norteamericanas, practicando una guerra de guerrilla y desgaste. Es extraño arrastrarse a través de estos minúsculos y claustrofóbicos túneles mientras oyes de fondo a los turistas disparando un M-16 o un AK-47.

 

Día 105: Delta del Mekong, Vietnam

© 2014 Miss Fogg

El Delta del Mekong, la despensa de Vietnam, es la zona con mayor y mejor producción de arroz del país. Y Vietnam es el segundo mayor exportador a nivel mundial, solo por detrás de Tailandia.

Lo mejor: recorrer los canales en canoa. Y ver alfombras de patos blancos, cortinas de lianas colgando del cielo o paredes de espesa jungla enmarcando el río.

Lo peor: los gritos. Algunos vietnamitas gritan en vez de hablar, más incluso que los tailandeses.

La foto: hombres reparando las redes de uno de los cercados en los que crían peces. Nuestro barquero decía que dentro había catfish (pez gato), pero tengo mis dudas.

 

Día 104: Delta del Mekong, Vietnam

© 2014 Miss Fogg

Hemos hecho una escapada al Delta del Mekong, lugar en el que el río de los Nueve Dragones se deshilacha para desembocar en el Mar de China en nueve puntos distintos.

Lo mejor: las mujeres en pijama. Aquí el tema se les ha ido de las manos. No es solo que las vietnamitas salgan a pasear en pijama, también hacen la compra, hacen deporte, van en moto, en bicicleta o en barca, e incluso trabajan en pijama. Y los estampados lo hacen todo aún más divertido.

Lo peor: las teles en los autobuses. Si tienes suerte tendrás que soportar un concurso absurdo y estridente. Si no la tienes querrás saltar del bus en marcha para no ver y/u oír la colección entera de videoclips horteras del cantante preferido del conductor.

La foto: mercado flotante de Cai Rang. Ya de madrugada la actividad es frenética. Frutas y verduras saltan rápidamente de una embarcación a otra, la mayoría gobernadas por mujeres. Para anunciar el producto que vende, cada barca cuelga de un palo a modo de rótulo su fruta o verdura principal. De este modo, los compradores identifican ya de lejos dónde se encuentra la mercancía que les interesa.

 

Día 103: Ho Chi Minh, Vietnam

© 2014 Miss Fogg

He decidido que Saigón me gusta.

Lo mejor: las sopas con noodles vietnamitas, finos y deliciosos.

Lo peor: no poder caminar por la calle. Ho Chi Minh es la ciudad con más motos del mundo, unas dos por habitante. Cruzar la calle es una pesadilla, los semáforos son meros adornos. Y ni siquiera en las aceras estás a salvo: como no caben todas en la calzada, las invaden constantemente.

La foto: señoras mayores bailando en el parque Tao Dan. La escena era entrañable; hacían coreografías con abanicos y espadas, y no iban muy sincronizadas. El entrenador era un señor gordo sentado en un banco que le daba al play a un radiocasete.