Laos

Día 82: Luang Prabang, Laos

© 2014 Miss Fogg

Una vez más, hemos conseguido una moto para poder explorar la provincia a nuestro aire.

Lo mejor: el paisaje. Es suficiente con alejarse unos pocos kilómetros de la ciudad para descubrir el auténtico norte de Laos. Todo es selva, campos de cultivo y ríos. Las casas de los pequeños pueblos son de madera, los animales son gigantes y los patios de las escuelas son de césped. Avanzamos lentamente, no tanto por el estado de la carretera sino porque tenemos que parar cada pocos metros para ver algo más de cerca.

Lo peor: los precios. Nos ha sorprendido ver cómo, en Luang Prabang, ciertas cosas son más caras que en Tailandia. Por ejemplo: alquilar una scooter durante un día vale entre 130.000 y 170.000 kips (13 a 17 euros) mientras que en Tailandia costaba entre 200 y 300 baht (5 a 7,5 euros).

La foto: las maravillosas cataratas Kuang Si. La sorpresa al llegar ha sido enorme, no esperábamos que fueran tan bonitas. Tras visitar un centro de rescate y recuperación de osos tibetanos, hemos topado con una gran piscina azul turquesa. A medida que íbamos avanzando, iban apareciendo más y más balcones con pequeños saltos de agua (en la imagen). Pero lo más espectacular nos esperaba al final, en el último nivel, con una cascada de 60 metros. Son sin duda las cataratas más preciosas que hemos visto nunca.

 

Día 81: Luang Prabang, Laos

© 2014 Miss Fogg

Laos formó parte de la Indochina Francesa hasta que consiguió la independencia en 1949. En determinados lugares, los vestigios de este pasado francés son aún muy evidentes.

Lo mejor: perdernos por Luang Prabang. A pesar de que aparenta ser una pequeña ciudad encantadora, es en realidad el principal centro religioso, cultural y turístico del país. Su arquitectura colonial francesa, los ríos que la rodean, sus refinados templos, la espiritualidad de sus habitantes, los rituales de sus los monjes… la antigua capital de “El Reino del Millón de Elefantes” es una de las joyas del sudeste asiático.

Lo peor: el exceso de turistas y sus consecuencias. Como decía, Luang Prabang es maravillosa pero, mucho me temo, está comenzando a perder su alma laosiana. Como le pasó a Maya Bay en Tailandia, su belleza está siendo perdición.

La foto: jóvenes monjes cruzando el río Nam Khan. Los puentes de bambú se reconstruyen cada año durante la temporada seca, pues en época de lluvias el río crece y se los lleva.

 

Día 80: Mekong, Laos

© 2014 Miss Fogg 

Segundo día de plácida travesía por el Mekong.

Lo mejor: el viaje. A menudo los desplazamientos son la parte pesada, pero este no es el caso. El trayecto es confortable y las vistas son espectaculares: el río, las barcas, los pescadores, la selva, los animales, los poblados, los niños…  

Lo peor: el frío. Por la mañana la niebla ocultaba el sol y el aire era tan frío que hemos tenido que rescatar los anoraks del fondo de nuestras mochilas. 

La foto: vistas desde nuestra habitación de Pakbeng, a primera hora de la mañana.

 

Día 79: Mekong, Laos

© 2014 Miss Fogg

Primer día surcando las aguas del río Mekong. Si todo va según previsto, mañana por la tarde llegaremos a Luang Prabang.

Lo mejor: ver cómo pequeñas manadas de animales salvajes se acercan a la orilla a beber y a bañarse.

Lo peor: decir adiós a nuestra querida Tailandia. Hoy se ha puesto especialmente guapa para acompañarnos hasta la frontera mientras amanecía. A través de la ventana han ido desfilando paisajes de campos y selvas envueltos en niebla.

La foto: el río Mekong. Es uno de esos nombres que hemos oído siempre, como Amazonas, Nilo, Mississippi o Ganges, conocidos y extraños a la vez. El Río de los Nueve Dragones fluye a través de seis paises y es un pilar fundamental de la riqueza de la península indochina.