AMÉRICA

Día 321: Río de Janeiro, Brasil

© 2015 Miss Fogg

Ayer nos quedamos con ganas de ver más, así que hoy visitamos otra favela, aunque esta vez una de las grandes: Rocinha. A pesar de que forma parte las favelas recuperadas por el gobierno, Rocinha intimida mucho. Sus habitantes nos cuentan que no es segura y que sigue habiendo tráfico de drogas. Es curioso porque aquí los únicos militares que vemos están fuera, no dentro como en Santa Marta.

Lo mejor: hacernos amigos de la gente para que nos dejen subir a sus tejados y así conseguir mejores vistas de la favela.

Lo peor: la sensación de inseguridad en los callejones. Nos sentimos muy observados en todo momento, a pesar de que intentamos pasar desapercibidos.

La foto: Rocinha es una de las favelas más emblemáticas, grandes y densamente pobladas de América Latina. Y sigue creciendo de forma desordenada: constantemente llegan brasileños desde otros puntos del país en busca de oportunidades a esta gigantesca y laberíntica colmena.

Día 320: Río de Janeiro, Brasil

© 2015 Miss Fogg

Hoy hemos querido conocer la otra cara de Río de Janeiro: las favelas. Siempre habíamos oído hablar de estos barrios ilegales, aglomerados, marginales y precarios de las ciudades brasileñas, pero no sabíamos que podríamos verlos desde dentro.

Hemos escogido Santa Marta, en el elegante barrio de Botafogo. Esta favela se hizo mundialmente famosa por aparecer en el videoclip de Michael Jackson They don’t care about us, Entonces era una de las favelas cariocas más violentas, y Jackson llegó a un acuerdo con los narcotraficantes del comando “Vermelho”, la banda criminal más temida de Río, para poder rodar en ella.

Pero esos tiempos quedaron atrás en Santa Marta. Ante la inminencia del Mundial y los Juegos Olímpicos, se anunció en 2008 un programa de “pacificación” de favelas que consistía en la ocupación militar por parte de las Unidades de Policía Pacificadoras (UPP), la expulsión de los narcotraficantes y la creación de equipamientos e infraestructuras. Santa Marta fue la primera, el conejillo de indias cuyo éxito abrió las puertas a la pacificación de centenares de favelas, ante la aprobación de unos y las críticas de otros.

Hoy hemos podido recorrer lo que antes era una territorio prohibido. Donde antes había droga, tiros y muerte ahora hay una comunidad de trabajadores humildes. Hemos subido en el bondinho (tren cremallera), jugado con los niños, cruzado varias veces con los militares, visto las casas por dentro, subido y bajado miles de escalones, topado con la estatua de Jackson y disfrutado de las vistas privilegiadas desde lo alto del morro Dona Marta. Pero sobre todo hemos sido acogidos con una amabilidad extrema que hacía meses que no sentíamos. Todo aquel con el que nos hemos cruzado nos ha saludado y sonreído, nos han guiado cuando nos hemos perdido una y otra vez y nos han vuelto a demostrar que los prejuicios son un cáncer inútil que hay que esforzarse en extirpar cada día.

 

Día 319: Río de Janeiro, Brasil

© 2015 Miss Fogg

Río de Janeiro (“Bahía de Enero”) fue nombrada capital en 1763, estatus que mantuvo cuando Brasil le declaró la independencia a Portugal en 1822. Pero en 1960 perdió el título frente a Brasilia, una nueva ciudad expresamente fundada para este propósito.

Lo mejor: disfrutar de las playas míticas de la Zona Sul de Río. Por la mañana nos hemos relajado en la de Copacabana, que estaba llena de gente a pesar de ser un día laborable de invierno. Por la tarde hemos paseado por la espectacular Ipanema, con sus olas brutales, sus surfistas incansables, sus gays musculosos, sus mulatas en tanga, sus jóvenes haciendo acrobacias, sus niños jugando a fútbol…

Lo peor: pasear tan tranquilos y que de pronto aparezca un limpiabotas señalando los pies de Oriol gritando “shit, shit!”. Al mirar hacia abajo nos hemos dado cuenta de que, allí donde hace unos segundos había una zapatilla impoluta, ahora había una mancha amarilla. Y no una pequeña, no; alguien había vaciado el bote entero de mostaza. Como sabemos latín y conocemos todos los trucos, nos hemos quitado de encima al limpiabotas de malas maneras y nos hemos alejado de allí para buscar un lugar tranquilo donde limpiar el estropicio.

La foto: puesta de sol en Ipanema desde la piedra del Arpoador. En los días despejados (que no son tantos en invierno), la gente acude al atardecer a esta piedra que separa Copacabana de Ipanema. Los cariocas llegan en grupos, escogen su lugar en la piedra y se sientan sobre sus cangas, los pareos que los brasileños (y mi madre) utilizan a modo de toalla. La vista es espectacular: la playa con los edificios detrás, el cerro Dios Irmãos (“Dos Hermanos”) con la favela de Vidigal en su falda, decenas de jóvenes surfeando las olas que aquí se forman… Hasta que, de pronto, el último rayo desaparece y el sol se esconde tras los cerros en medio de un tremendo aplauso.

 

 

Día 318: Río de Janeiro, Brasil

© 2015 Miss Fogg

Río de Janeiro es conocida como la “Ciudad Maravillosa”. Y cuando la ves desde arriba te das cuenta de por qué. Es por su enclave privilegiado, entre selvas, cerros y el océano.

Lo mejor: alojarnos en una casa particular de Copacabana. Estamos a cuatro minutos de la playa, a dos de las paradas de metro o de buses que te llevan a cualquier lugar de Río, y encima a mitad de precio que unas literas en la habitación compartida de un hostal.

Lo peor: que el Cristo Redentor forme parte de una de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo. Esta estatua de Jesús con los brazos abiertos de 38 metros no se acerca, ni de lejos, al nivel de las otras seis maravillas (Machu Picchu, la Gran Muralla China, el Coliseo de Roma, el Taj Mahal, Chichén Itzá y Petra) ni de tantísimas obras artísticas que quedaron fuera de la lista. De hecho, esta es la única de las siete que no ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

La foto: vistas de Río de Janeiro desde el Cristo, en la cima del cerro del Corcovado del parque nacional de la Tijuca. Desde aquí se ve todo: desde el morro del Pan de Azúcar adentrándose en la bahía de Guanabara hasta la Lagoa Rodrigo de Freitas rodeada de edificios lujosos, pasando por las playas de Copacabana e Ipanema, los barrios de favelas o el estadio de Maracaná. Las magníficas vistas son el motivo por el que vale la pena subir hasta aquí en el trenecito eléctrico.

 

Día 317: Salvador de Bahía, Brasil

© 2015 Miss Fogg

Es desconcentante ver cómo a veces surgen cosas buenas de algo terrible. Y es que cuando los esclavos africanos llegaron a Brasil se les prohibió todo aquello que amaban y en lo que creían, todo lo que tenía que ver con su hogar y su cultura: sus dioses, su música, sus bailes, su cocina, sus costumbres… Pero ellos, que ya habían sido despojados de sus hogares, de sus familias, de sus posesiones y de la libertad, no quisieron renunciar también a su religión ni a su cultura. Así que escondieron a sus dioses bajo los nombres de los santos católicos y buscaron formas para seguir practicando sus bailes, cocinando sus sabores y tocando su música. Así, con el paso del tiempo, los dos mundos se fusionaron y nació esta cultura afrobrasileña orgullosa, trepidante y única que tiene fascinado al resto del planeta.

Lo mejor: dar una vuelta por el paseo marítimo de Barra, otro de los barrios más populares de Salvador. Su faro, en la Punta de Santo Antonio, es bastante curioso, algo achatado y con cuatro franjas blancas y negras.

Lo peor: no disponer de más tiempo para visitar los alrededores de Salvador, pues mañana volamos a Río de Janeiro. Nos habría gustado visitar el espectacular parque natural Chapada Diamantina o descansar un par de días en la Praia do Forte.

La foto: mujer vestida con baiana. Esta es la vestimenta típica del candomblé, una religión afrobrasileña que rinde culto de los orixás. Suelen llevar faldas largas (blancas o de colores), blusas blancas con encajes y bordados hechos a mano, collares largos, pendientes llamativos y el pano da costa, una tela enrollada en la cabeza a modo de turbante. También hay mujeres que llevan esta vestimenta para atraer a los turistas.

Día 316: Salvador de Bahía, Brasil

© 2015 Miss Fogg

En 1888 la esclavitud fue abolida en Brasil. Pero los libertos no recibieron ningún tipo de indemnización o compensación, ni disculpa, ni ayuda alguna para integrarse en la sociedad brasileña que con sudor y sangre ellos y sus antepasados habían ayudado a construir. Hoy, el nombre del centro histórico de Salvador y su barrio más fascinante no permite olvidar este pasado trágico. En la plaza a la que da nuestro balcón se clavó, en 1807, una “picota”, un tronco de madera o pilar de piedra al que se ataban y azotaban públicamente a los esclavos desobedientes. El nombre portugués de este instrumento de tortura es pelourinho.

Lo mejor: la alegría de los soteropolitanos. Siempre están cantando, bailando o tocando algún instrumento.

Lo peor: la barrera del idioma. El portugués es fácil de comprender por escrito, pero hablado es algo completamente distinto. No tener una lengua común dificulta algunas situaciones y nos hace valorar haber podido comunicarnos con todo el mundo durante los últimos meses.

La foto: Largo do Pelourinho visto desde nuestro balcón. Michael Jackson rodó aquí en 1996 la mitad del videoclip de They don’t care about us junto a Olodum, un grupo cultural de samba-reggae aclamado a nivel internacional. Olodum fue fundado en 1979 para representar la cultura afro en el carnaval de Salvador, así como para combatir el racismo, fomentar el orgullo afrobrasileño y luchar por los derechos de los grupos marginales. La otra mitad del videoclip se rodó en la favela Santa Marta de Río de Janeiro, la cual esperamos conocer dentro de unos días.

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Día 315: Salvador de Bahía, Brasil

© 2015 Miss Fogg

La cultura africana está profundamente arraigada en Salvador de Bahía. Es el municipio con el mayor porcentaje de población negra fuera de África (85%). ¿Cómo lograron sinó expandirse tan rápidamente los Europeos en las Américas? Mediante mano de obra barata, por supuesto. En un principio se esclavizaron a los pueblos indígenas pero pronto la iglesia lo consideró una práctica ilegal porque aquellos hombres tenían “alma”. Así comenzó el secuestro y la importación masiva de esclavos africanos, “seres subhumanos sin alma ni derechos, asimilados a los animales”, también más fuertes y resistentes que los indígenas. El apogeo de una de las prácticas más trágicas y vergonzosas llevadas a cabo por el ser humano tuvo lugar en el siglo XVII. Se estiman un total de 60 millones de africanos secuestrados, de los cuales 24 millones fueron a parar a América (5 de ellos a Brasil, procedentes del golfo de Benim y de Sudán), 12 millones a Asia, 7 millones a Europa mientras que los 17 millones restantes murieron en las durísimas travesías.

Lo mejor: nuestro nuevo alojamiento. Lo tiene todo: una localización inmejorable (balcones con vistas al Largo do Pelourinho), buen precio, tranquilidad, buen ambiente, una familia encantadora… Por pura casualidad, hemos ido a parar a casa de un gran mestre de capoeira, hijo del legendario Mestre Bimba. La capoeira es una práctica cultural afrobrasileña que combina la lucha y la danza. La practicaban los esclavos y más adelante los libertos que comenzaron a delinquir por falta de oportunidades laborales. Por asociación a la violencia la capoeira fue prohibida, hasta que el Mestre Bimba abrió la primera academia y luchó por su legalización cuando estaba punto de extinguirse. Por ello, es considerado el mestre de capoeira más importante de la historia.

Lo peor: la dificultad para hacer fotos. Estamos viviendo escenas fascinantes en las que nos piden esconder la cámara: niños pequeños practicando capoeira, mujeres vendiendo acarajé con sus vestidos tradicionales, chicas bailando samba de roda…

La foto: capoeira en la escuela Filhos de Bimba. Hemos tenido el privilegio de ser invitados a una ceremonia que ha celebrado toda la familia junto a profesores y alumnos. Los capoeiristas, todos vestidos de blanco, han formado un círculo y han comenzado a cantar y a tocar las palmas y los instrumentos de percusión. En el centro del círculo se han ido realizando succesivamente los combates de dos en dos, o los bailes, o los juegos; “la capoeira es lo que uno quiere que sea.”, nos dice la mujer del Mestre Nenel. Había hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, blancos y negros, brasileños y extranjeros, aprendices y expertos; todos unidos por un misma forma de vida. El mestre cantaba y tocaba el birimabao, un instrumento de percusión de una sola cuerda fabricado por él mismo, y marcaba los tempos y el ritmo del juego. Todo ha sido muy intenso. De forma excepcional el Mestre Nenel nos ha permitido tomar algunas fotos.

 

Día 314: Salvador de Bahía, Brasil

© 2015 Miss Fogg

São Salvador da Bahia de Todos os Santos, fundada en 1549, es la ciudad más antigua de Brasil. Con apenas unas décadas de vida ya era una de las metrópolis más importantes del nuevo mundo. Hasta 1763 fue la primera capital de la colonia portuguesa, condición que perdió en favor de Río de Janeiro, que a su vez perdió en favor de Brasilia.

Lo mejor: escoger Pelourinho, el centro histórico de Salvador, para alojarnos. Es uno de los lugares más bonitos de Brasil, con sus calles empedradas y empinadas, sus iglesias, su arquitectura colonial barroca portuguesa y sus fachadas restauradas y pintadas de colores. Y, a pesar de tener fama de ser un barrio algo inseguro o demasiado turístico, es también el lugar donde sucede toda la magia de Bahía.

Lo peor: nuestra entrada a Pelourinho no ha sido muy glamurosa. Llegar a una gran ciudad de noche nunca es aconsejable, todo el mundo lo sabe, pero a veces no queda otro remedio. Mientras anoche buscábamos alojamiento nos persiguieron por la calle toda clase de personajes, algunos de los cuales parecían sacados de The Walking Dead. Finalmente nos decantamos por un hostal que tenía buena pinta hasta que nos peleamos con el propietario, un tipo que debía haber fumado algo más de la cuenta. A primera hora hemos tenido que salir a buscar un lugar más tranquilo donde pasar las próximas noches.

La foto: en Pelourinho siempre suena algún instrumento, y el tambor es el rey. Los grupos de batucada toman las calles a un ritmo frenético, mientras bahianos y turistas se unen a ellos bailando al ritmo de la percusión (unos con bastante más gracia que otros). No resulta difícil imaginar por qué el carnaval de Salvador de Bahía es una de las fiestas más importantes del mundo.

 

Día 313: Iguazú, Argentina

© 2015 Miss Fogg

Últimas horas en la triple frontera antes de volar a Salvador de Bahía.

Lo mejor: la gran diversidad de fauna tropical que hay en la zona. A pesar de que nosotros solo hemos visto coatíes, acutíes, ardillas, unas cuantas aves exóticas y miles de mariposas, aquí también viven pumas, tapires, osos hormigueros, ocelotes, lemures, tucanes y centenares de especies más.

Lo peor: descubrir el alto número de suicidios que tiene lugar en Iguazú. Un trabajador nos contaba cómo hace tres días un hombre entró al parque a primera hora, subió al trenecito, bajó del trenecito, cruzó tranquilamente las pasarelas hasta llegar justo encima de la garganta del Diablo… y saltó. Suelen tardar tres semanas en encontrar los cuerpos, a muchos kilómetros de aquí.

La foto: urraca de cresta alborotada. Sí, ese es el nombre de este pájaro tan gracioso. Tiene una gran capacidad de aprender y de manipular objetos con las patas. Por desgracia es, como tantas aves exóticas, una víctima más del tráfico ilegal.

Día 312: Iguazú, Argentina

© 2015 Miss Fogg

Entramos en Argentina por quinta vez en este viaje para poder ver las cataratas de Iguazú desde el lado que nos falta.

Lo mejor: haber podido disfrutar de este espectáculo de la naturaleza desde ambos lados, el brasileño y el argentino. Las dos visitas son muy distintas y complementarias.

Lo peor: el tiempo. Parece que durante nuestra escapada a Paraguay la cosa no ha mejorado. Por suerte cuando estuvimos en Brasil hizo sol y pudimos ver los arcoiris.

La foto: esta imagen y la de hace tres días ejemplifican la diferencia entre ambos lados: mientras que en Brasil las vistas son más alejadas y panorámicas, en Argentina el punto de vista es más subjetivo pues estás encima de las cascadas.

Día 311: Trinidad, Paraguay

© 2015 Miss Fogg

La colonización de Paraguay por parte de los españoles comenzó en el siglo XVI y culminó en 1811 con la proclamación de independencia. El crecimiento económico fue truncado por dos grandes guerras internacionales que asolaron el país, seguidas por dos guerras civiles y una dictadura. En 1989 se instauró la democracia vigente hoy.

Lo mejor: el precio de transporte. Podemos desplazarnos por el departamento de Itapúa (conocido como “El granero del país”) en los ómnibus locales a precios bajísimos.

Lo peor: la poca información. Nadie sabe nada así que intentamos leer todo lo posible en Internet antes de salir a la aventura.

La foto: ruinas de la misión jesuítica guaraní Santísima Trinidad del Paraná. A partir del siglo XVII, la orden religiosa católica de la Compañía de Jesús estableció treinta pueblos misioneros en la región: quince en Argentina, ocho en Paraguay y siete en Brasil. Estas misiones jesuíticas tenían como objetivo evangelizar a los indios guaraníes. La que hoy hemos visitado fue fundada en 1706 y veinte años después ya contaba con una población de más de tres mil indígenas. Fue redescubierta cerca de dos siglos después de ser abandonada y es la mayor y una de las mejor conservadas.

Día 310: San Cosme y Damián, Paraguay

® 2015 Miss Fogg

Hoy teníamos previsto visitar las cataratas de Iguazú desde el lado argentino. Pero al despertarnos y ver que caía una tormenta de las fuertes hemos decidido cruzar a Paraguay.

Lo mejor: estar en un país muy poco turístico. Todo es más difícil pero también más emocionante.

Lo peor: llegar hasta San Cosme y Damián pero no poder ver sus impresionantes dunas. En temporada alta habría gente con la que compartir una barquita para llegar hasta ellas; ahora no. Si ya de por si poca gente visita Paraguay, imaginad en temporada baja. No hay nadie.

La foto: gaucho, vaquero paraguayo. Dunio no habla castellano, solo guaraní. Su padre ha preparado el caballo y le ha ayudado a montar. El niño ha galopado campo a través, ha rodeado un rebaño de vacas y las ha desplazado unos metros. Su padre no se ha quedado a supervisarlo, ya confía en él.

 

Día 309: Iguazú, Brasil

© 2015 Miss Fogg

Las cataratas de Iguazú (Yguazú en guaraní, “Agua grande”) son una de las siete maravillas naturales del mundo. Están compuestas por 275 saltos, de los cuales solo el 20% se encuentran en el lado brasileño (el resto están en Argentina). Aquí confluyen los ríos Iguazú y Paraná, donde se encuentra la triple frontera con Paraguay.

Lo mejor: seguir con nuestra buena suerte en relación al tiempo. Al llegar nos dicen que es el primer día soleado que tienen en casi tres semanas. Y sin sol no hay arcoiris.

Lo peor: la gran cantidad de gente. Cada vez nos agobian más estos lugares tan famosos. Vayas cuando vayas y a la hora que sea estará plagado de turistas bobos siguiendo cual rebaño a un paraguas (el guía). Siempre están en medio, estorbando, haciendo ruido, dando de comer a los coatíes (un pequeño mamífero), haciéndose selfies o utilizando el flash absurdamente.

La foto: la garganta del Diablo. Es el conjunto de cascadas más impresionante de Iguazú, pues es el más alto y caudaloso. Desde el interior del la garganta el arcoiris formaba prácticamente un círculo completo: nunca habíamos visto uno así.

 

Día 308: Florianópolis, Brasil

© 2015 Miss Fogg

Hoy dejaremos atrás Florianópolis. Tenemos por delante un millón de horas de bus bajo otra terrible tormenta para llegar hasta Foç do Iguaçu vía Curitiba.

Lo mejor: ver en la playa, antes de irnos, nuesto primer tanga brasileño, un grupito de pinguinos magallánicos (¡vivos!), unos cuantos pescadores viejos y un buen puñado de surfistas. Ha sido una mañana provechosa.

Lo peor: las distancias. Lo que era una de las principales ventajas de Uruguay aquí es un gran inconveniente. Todo está muy lejos y requiere transportes caros, sean por tierra o por aire.

La foto: surfista mirando a cámara. En invierno el agua está demasiado fría para la mayoría de bañistas. Los surfistas son de los pocos que aguantan el frío, aunque sea gracias al traje de neopreno.