Argentina

Día 313: Iguazú, Argentina

© 2015 Miss Fogg

Últimas horas en la triple frontera antes de volar a Salvador de Bahía.

Lo mejor: la gran diversidad de fauna tropical que hay en la zona. A pesar de que nosotros solo hemos visto coatíes, acutíes, ardillas, unas cuantas aves exóticas y miles de mariposas, aquí también viven pumas, tapires, osos hormigueros, ocelotes, lemures, tucanes y centenares de especies más.

Lo peor: descubrir el alto número de suicidios que tiene lugar en Iguazú. Un trabajador nos contaba cómo hace tres días un hombre entró al parque a primera hora, subió al trenecito, bajó del trenecito, cruzó tranquilamente las pasarelas hasta llegar justo encima de la garganta del Diablo… y saltó. Suelen tardar tres semanas en encontrar los cuerpos, a muchos kilómetros de aquí.

La foto: urraca de cresta alborotada. Sí, ese es el nombre de este pájaro tan gracioso. Tiene una gran capacidad de aprender y de manipular objetos con las patas. Por desgracia es, como tantas aves exóticas, una víctima más del tráfico ilegal.

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Día 312: Iguazú, Argentina

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Entramos en Argentina por quinta vez en este viaje para poder ver las cataratas de Iguazú desde el lado que nos falta.

Lo mejor: haber podido disfrutar de este espectáculo de la naturaleza desde ambos lados, el brasileño y el argentino. Las dos visitas son muy distintas y complementarias.

Lo peor: el tiempo. Parece que durante nuestra escapada a Paraguay la cosa no ha mejorado. Por suerte cuando estuvimos en Brasil hizo sol y pudimos ver los arcoiris.

La foto: esta imagen y la de hace tres días ejemplifican la diferencia entre ambos lados: mientras que en Brasil las vistas son más alejadas y panorámicas, en Argentina el punto de vista es más subjetivo pues estás encima de las cascadas.

Día 296: Buenos Aires, Argentina

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Último día en Argentina antes de entrar en Uruguay. Apuramos las últimas horas descubriendo algunas de las zonas que nos quedaban pendientes de la inmensa capital. Con todos sus defectos, Buenos Aires nos ha gustado mucho.

Lo mejor: pasear por Palermo, con sus parques como el Rosedal y el Jardín Japonés, y por el distinguido barrio de La Recoleta, con su famoso cementerio. Aquí descansan las familias adineradas y las personalidades más importantes del país, lo cual ha convertido al cementerio en un museo al aire libre. A lo largo de dos siglos se han ido construyendo mausoleos de lujo, símbolos de estatus, con espectaculares bóvedas, columnas, esculturas, mármoles, bronces y vitrales. ¿El sepulcro más visitado?: el de Evita Perón, por supuesto.

Lo peor: la lluvia. Un chaparrón nos ha interrumpido el paseo, obligándonos a buscar el metro más cercano y regresar corriendo a casa.

La foto: qué mejor forma que despedirnos de Argentina que con un tango. Esta danza nació en la región del Río de la Plata a finales del siglo XIX a raíz de la fusión cultural de varias comunidades, y su sensualidad revolucionó el baile popular. Hemos tenido la oportunidad de comprobar que sigue profundamente arraigado en la cultura argentina, y es que los fines de semana la gente se junta para bailar en las plazas, o en milongas, o en pequeños teatros, o donde sea. Al fin y al cabo, solo se necesitan dos personas y un poco de música.

 

Día 295: Buenos Aires, Argentina

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Es domingo y confirmamos lo mucho que hemos acertado alojándonos en San Telmo.

Lo mejor: la Feria de Antigüedades de San Telmo, también conocida como el Mercado de las Pulgas. Los domingos, cuando otras zonas de la ciudad duermen, San Telmo es un festival callejero. Su corazón es la plaza Dorrego, con cientos de puestos de antigüedades y curiosidades, pero la feria se extiende por el resto del barrio donde anticuarios, cafés y tiendas de todo tipo abren durante todo el día.

Lo peor: ciertos aspectos de ciertos porteños. Es curioso cómo en Latinoamérica se han puesto todos de acuerdo para tenerles mucha manía. Allá donde fuéramos, incluso dentro de la misma Argentina, nos advertían: son engreídos y altaneros. En nuestra opinión hay unos cuantos que cumplen con el tópico.

La foto: manifestación contra las drogas. Un grupo de jóvenes en recuperación toca y baila para mostrar su rechazo hacia las drogas y crear conciencia social sobre el problema. Buenos Aires tiene fama de albergar manifestaciones de todo tipo cada día.

 

Día 294: Buenos Aires, Argentina

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La Boca es mucho más que el estadio La Bombonera y la pintoresca callejuela “Caminito”, y por ello hoy hemos vuelto a visitarlo.

Lo mejor: ver un partido de la selección Argentina en la Copa América con un grupo de argentinos. Aunque el fútbol que hemos visto ha sido malo y violento, la experiencia ha sido divertida.

Lo peor: que nos recuerden constantemente que Buenos Aires se ha vuelto muy insegura estos últimos años y le cuelguen a La Boca la etiqueta de “peligroso”.

 La foto: el barrio debe su nombre a su ubicación, en la desembocadura del río Riachuelo al Río de la Plata. Algunos dicen que en La Boca se fundó Santa María de los Buenos Aires en 1539, pero lo que sí es seguro es que fue el puerto principal de la capital hasta que sus aguas poco profundas lo condenaron a quedar como un simple recuerdo y símbolo del barrio. Más cosas: en el siglo XIX los inmigrantes genoveses se agruparon en “conventillos”, donde varias familias compartían algunas zonas (como la cocina o el baño) de una gran casa que decoraban con los vivos colores de la pintura que traían los marineros. Y fueron esos mismos inmigrantes los que en 1882 declararon la República Independiente de La Boca, hasta que el ejército argentino entró en el barrio y retiró la bandera genovesa que habían izado.

 

Día 293: Buenos Aires, Argentina

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Aquí seguimos, en la cuna del tango, del mate, del fútbol callejero y del gran Ricardo DarínPero Buenos Aires es mucho más que eso. Es una ciudad caótica y elegante, sucia y bohemia, vibrante y agotadora. Es una mezcla de América latina, Italia y España que ha explotado para convertirse en un lugar único en el mundo.

Lo mejor: pasear por Palermo Viejo con nuestra amiga Rosó. Es un zona muy agradable en la que pasar la tarde e incluso vivir un tiempo, llena de cuidados cafés, restaurantes modernos, casas de diseño y teatros alternativos.

Lo peor: si hace unos días criticaba las colas para utilizar el transporte público, hoy hablaré de los bancos. Aunque en Córdoba y sobre todo en Mendoza eran más largas, también hemos visto algunas en Buenos Aires. Una chica argentina nos contaba que hay ocasiones en las que los cajeros están vacíos, así que los días en los que sí hay “plata” la gente espera lo que haga falta para poder sacar dinero.

La foto: Ateneo Grand Splendid. Esta librería ubicada dentro de un antiguo y espectacular teatro fue elegida por The Guardian como la segunda más hermosa del mundo.

 

Día 292: Buenos Aires, Argentina

© 2015 Miss Fogg

Hoy ha sido un día de alegrías y de tristezas.

Lo mejor: recibir una clase de tango en La Catedral del Tango. Sí, nos hemos animado a intentar aprender a bailarlo, y el lugar escogido ha sido este antiguo y enorme edificio del barrio de Almagro. Su techo altísimo, sus paredes repletas de cuadros y objetos curiosos, las bombillas de colores que iluminan la pista, la relajada atmósfera del lugar y, por supuesto, la música de tango, nos han transportado a otra época.

Lo peor: no poder caminar tranquilamente por la calle. Algunas zonas estás infestadas de trampas (también conocidas como excrementos de perro), así que si te desconcentras un momento es altamente probable que pises alguna.

La foto: marcha de las Madres de Plaza de Mayo. Durante la sangrienta dictadura que tuvo lugar en Argentina entre 1976 y 1983 se empleó un sistema de eliminación masiva de opositores. Decenas de miles de personas fueron secuestradas y trasladadas a centros clandestinos de detención en los que eran torturadas y asesinadas, con la posterior desaparición de los cuerpos. En 1977 un grupo de madres de desaparecidos se manifestó en la Plaza de Mayo. Así nació la asociación de Madres de Plaza de Mayo, al principio con el objetivo de recuperar a sus hijos y, más adelante, para pedir justicia. Desde entonces, cada jueves a las 15:30h marchan alrededor de la pirámide central de la plaza con el característico pañuelo blanco en la cabeza, símbolo del movimiento. Otro grupo asociado es el de las Abuelas de Plaza de Mayo. Y es que también tuvo lugar un sistema de secuestro de embarazadas opositoras, las cuales se mantenían con vida hasta el parto. Alrededor de quinientos bebés fueron utilizados como botines de guerra, apropiados y privados de su identidad, vendidos a familias partícipes o encubridoras del asesinato de sus verdaderos padres. Las Abuelas de Plazo de Mayo son madres de hijos desaparecidos y abuelas de nietos robados, y su finalidad es localizarlos y restituirlos a sus legítimas familias. Hasta la fecha las Abuelas han recuperado la identidad de 116 nietos.

 

Día 291: Buenos Aires, Argentina

 © 2015 Miss Fogg

En algún lugar leí que Buenos Aires es intensa y absorbente, que hay días de amor y días de odio. Puede ser. Buenos Aires puede ser atractiva, emocionante y divertida, pero también puede ser dura y áspera.

Lo mejor: pasear por la calle e ir topando una y otra vez con preciosos locales antiguos. Las cristaleras con el nombre del local pintado a mano, la iluminación atenuada y los objetos antiguos en paredes y rincones los delatan. En San Telmo, nuestro barrio, ocupan la planta baja de grandes casas coloniales y cada uno es más bonito que el anterior. Las familias adineradas que habitaron estas casonas tuvieron que abandonarlas durante la epidemia de fiebre amarilla que azotó el sur de Buenos Aires en 1871. Las casas fueron divididas y asignadas a familias de inmigrantes, transformándose en lo que hoy se conoce como “conventillos”.

Lo peor: no poder fotografiar la Avenida 9 de Julio (una de las más anchas del mundo), con el obelisco (icono de Buenos Aires) en el centro, desde algún lugar elevado. Quería esa foto, lenta, nocturna, con líneas rojas y amarillas de los faros de los coches. Pero no ha habido manera: lo que en tantos lugares del mundo hemos conseguido con una simple sonrisa, aquí no ha sido posible. Ninguno de los hoteles que rodean el obelisco nos ha permitido utilizar unos minutos su terraza “solo para clientes”.

La foto: Café Tortoni. Con más de ciento cincuenta años de historia, este bar clásico es el más antiguo de Buenos Aires. Fue lugar de encuentro de músicos, pintores, periodistas, escritores y políticos, entre los que destacan personajes ilustres como Jorge Luis Borges, Federico García Lorca, Arthur Rubinstein y Carlos Gardel.

 

Día 290: Buenos Aires, Argentina

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Hoy hemos visitado el barrio de La Boca, famoso por albergar el club de fútbol Boca Juniors. Curiosamente, aquí también nació su archienemigo, el River Plate. Los fundadores de ambos clubes eran descendientes de los inmigrantes italianos, la mayoría obreros genoveses, que durante el siglo XIX se instalaron en el barrio.

Lo mejor: visitar La Bombonera, el estadio del Boca Juniors. Dejando a un lado la gracia de estar en un lugar en el que se concentra tanta locura (aquí lo llaman pasión), lo mejor ha sido tener un guía con grandes dotes de humorista.

Lo peor: hablar sobre Messi con los argentinos. Es curioso como alguien que despierta una admiración tan unánime por todo el mundo está tan infravalorado en su propio país. Los argentinos (al menos todos con los que hemos hablado, que son muchos) no admiran a Messi, no lo consideran tan de los suyos como el resto, dicen que es un “pecho frío”, que no es un “potrero” como Maradona, que es medio español, que no le da a la selección lo que le da al Barça… Su obsesión por Maradona les ciega, no son capaces que de ver que el mejor de la historia también es de los suyos.

La foto: niños jugando en las calles de La Boca. El fútbol en Argentina es mucho, muchísimo más que un deporte. Una buena forma de comprenderlo es asistiendo a un superclásico –el partido que enfrenta al Boca con el River-, algo que no hemos tenido ocasión de hacer. Aquí se idolatran a los futbolistas que, como Maradona, fueron potreros. Es decir, los que aprendieron en la calle, jugando partidos de barrio multitudinarios en los que se desarrollaban ciertas habilidades como la improvisación y el regateo, pero también la picardía y la violencia. Para los argentinos este es el auténtico fútbol.

 

Día 289: Buenos Aires, Argentina

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Le teníamos ganas a Buenos Aires, muchas ganas. La capital de Argentina fue fundada en 1580 como un simple fuerte; hoy es una de las ciudades más importantes de América.

Lo mejor: alojarnos en una casa particular. Tenemos previsto pasar unos días en la ciudad, así que hemos preferido buscar lo más parecido posible a un hogar. Para ello hemos elegido San Telmo, uno de los barrios más antiguos e históricos de Buenos Aires. Sus calles empedradas, sus casas coloniales, sus patios, sus locales clásicos, sus anticuarios y sus tanguerías son lo que nos ha traído hasta aquí.

Lo peor: las colas para coger el autobús. En hora punta las hileras de gente llegan a doblar las esquinas, lo cual no encaja demasiado con una capital moderna. Y optar por el metro tampoco es buena idea, porque los vagones van tan llenos que no se puede entrar. Nosotros hemos tenido que dejar pasar dos metros, y al tercero hemos decidido entrar como fuera (casi sin respirar para ocupar menos).

La foto: cambio de guardia en la Casa Rosada, sede del poder ejecutivo. Este emblemático edificio situado en la Plaza de Mayo debe su color a la sangre de vaca que se mezcló con la pintura. Desde uno de los balcones, Eva Perón pronunció su último discurso ante los descamisados, en el que amenazó a la oposición y a los que osaran enfrentarse al presidente Juan Perón: “Ese día, mi general, yo saldré con el pueblo trabajador, yo saldré con las mujeres del pueblo, yo saldré con los descamisados de la patria, para no dejar en pie ningún ladrillo que no sea peronista.”

Día 288: Córdoba, Argentina

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En 1573 un andaluz fundó la ciudad de Córdoba de la Nueva Andalucía, a orillas del río Suquía. Hoy es la segunda ciudad más poblada de argentina y un importante centro histórico, cultural y económico.

Lo mejor: bailar tango con un anciano, sin tener idea alguna de cuáles son los ocho pasos básicos. Pese a mi resistencia inicial, he accedido a obviar mi fuerte sentido del ridículo y durante un rato me he dejado llevar por este Don Juan argentino y octogenario.

Lo peor: ir al parque Sarmiento a comer choripán. Habíamos leído que, el fin de semana, los cordobeses van en familia al parque a comer el bocadillo típico argentino. Pero al llegar no había rastro de las familias (a penas algún vagabundo) ni de los puestos de choripán (como mucho de perritos calientes), y el estado del parque dejaba mucho que desear.

La foto: pareja bailando tango en la plaza San Martín, con la Catedral de fondo. Lo que sí hacen los cordobeses el fin de semana es reunirse en la plaza para bailar al ritmo de la danza argentina por excelencia. Jóvenes y abuelos, experimentados y principiantes, con tacones y con zapatillas, con vaqueros y con chándal… nada de eso importa. Lo que vale aquí es la pasión, el sentimiento, la confianza, la compenetración, la intimidad y la ternura.

Día 287: Córdoba, Argentina

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Córdoba es nuestra segunda parada de camino a Buenos Aires. La ciudad es un importante centro universitario con una variada oferta cultural y, a nuestro parecer, más puntos de interés que Mendoza.

Lo mejor: pasear de noche por las calles de Córdoba, cuando la luz tenue de los edificios históricos ilumina sus plazas vacías. Y de pronto oir la melodía de un piano, y al seguirla topar con el portón cerrado del Cabildo. Y al abrirlo llegar a un gran patio interno, y al cruzarlo encontrar una puerta entreabierta, y al mirar ver a un anciano deslizando ágilmente sus dedos sobre las teclas. Y quedarnos ahí, escuchando en la sombra.

Lo peor: no poder sacar dinero de un cajero. Antes de la crisis de 1999-2002 (la del famoso “corralito”) el peso argentino equivalía al dólar americano. Desde entonces su devaluación ha sido exponencial, y a día de hoy un dólar equivale a más de trece pesos. Como es lógico, para combatir la inflación y proteger sus ahorros los argentinos buscan monedas más estables, como el dólar. Pero en un intento desesperado y cortoplacista de frenar la fuga de capitales, el gobierno ha prohibido la compra y el uso de moneda extranjera en el país. Y así es como surge el mercado paralelo, tan ilegal como extendido. El denominado dólar paralelo o “Blue” tiene un precio entorno al 40% más caro que el oficial. Si sacáramos dinero del cajero saldríamos perdiendo así que, como todos, para conseguir pesos no nos queda más remedio que recurrir al mercado negro, donde nuestros dólares valen mucho más que en cualquier casa de cambio.

La foto: Mercado de Artesanías. Este colorido y bohemio mercadillo callejero se celebra todos los fines de semana. En la foto, el vendedor de una tienda de relojes de pared prepara su mate, como todo argentino que se precie. Hecha a base de yerba mate, esta infusión es probablemente uno de los principales símbolos culturales de argentina.

 

Día 286: Mendoza, Argentina

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Desde Santiago cruzamos los Andes y, por tercera vez en este viaje, entramos en el país de habla hispana más grande del mundo: Argentina. Nuestra primera parada de camino a Buenos Aires es Mendoza, la región vinícola más importante del país.

Lo mejor: topar con un free tour (basado en propinas, habitual en las ciudades sudamericanas) por el centro y unirnos a él. Aunque no nos ha parecido que la ciudad ofrezca grandes puntos de interés, para nosotros ha sido una manera diferente de recorrerla.

Lo peor: no ser conocedores ni amantes del vino. Mendoza concentra el 70% de la producción de uva y vino así como la mayor cantidad de bodegas de Argentina. Es el lugar ideal para realizar catas, explorar viñedos y visitar las bodegas de los alrededores de la ciudad. Nuestros padres habrían disfrutado mucho más de Mendoza que nosotros.

La foto: entrenamiento de boxeo en un pequeño gimnasio de barrio al que hemos llegado por casualidad. Pablo y Luciano pelean en el ring bajo la antenta mirado del exboxeador Pedro Villegas, que luchó para el campeonato del mundo en los años noventa. El boxeo es un deporte importante en Argentina y, según Pedro, hay una especial tradición en Mendoza. La ciudad ha dado a centenares de profesionales e incluso varios a campeones del mundo desde los años cincuenta.

Día 275: Ushuaia, Argentina 

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Crónicas patagónicas. XII- La luz.

Hoy hemos visitado el bonito faro Les éclaireurs (“Los iluminadores”), situado en un islote lleno de cormoranes del canal Beagle, frente a las costas de la bahía de Ushuaia. Es conocido como “el faro del fin del mundo” por la novela homónima de Julio Verne, pero lo cierto es que el escritor se inspiró en el faro San Juan de Salvamento, en la isla de los Estados. Les éclaireurs, construido en 1919, es el faro icónico que todos tenemos en mente, sencillo, rojo y blanco, perfecto.