Día 282: Isla de Pascua, Chile

© 2015 Miss Fogg

Hay muchas teorías contradictorias sobre el colapso de la civilización rapanui entre los siglos XV y XVIII. A lo largo del siglo XX prevaleció la del ecocidio (suicidio ecológico), según la cual los habitantes de la isla arrasaron con toda la vegetación para poder trasladar a los moai. La hambruna habría dado lugar a guerras entre los clanes por los recursos, durante las cuales se destruyeron los ahu y se derribaron los moai para privar a las tribus enemigas de su protección. La situación habría generado una fuerte crisis de fe en el poder de los moai, por lo que dejaron de construirlos. Fue entonces cuando cobró fuerza el culto Tangata Manu (Hombre Pájaro). Consistía en una competición que tenía lugar cada primavera en Orongo, una aldea ceremonial junto al volcán Rano Kau. Un hombre de cada tribu debía descender por el acantilado, llegar hasta un islote cercano y conseguir un huevo de un pájaro llamado manutara. El primero en regresar con el huevo intacto sería el ariki (rey) de la isla durante un año. Con un único líder para todos los clanes, los rapanui habrían superado el periodo de crisis.

Lo mejor: no tener que pagar la entrada al parque nacional. Los desacuerdos entre los isleños y el gobierno chileno se arrastran desde hace años. Los rapanui exigen modificar la ley de control migratorio, y ante la demora por parte del Ejecutivo han decidido expulsar a la CONAF (COrporación NAcional Forestal), tomar ellos el control de la administración y emprender bloqueos en distintos puntos de la isla. Así que no hay nadie para cobrar la entrada, que cuesta 30.000 pesos chilenos, lo cual nos ha supuesto un ahorro de 84 euros.

Lo peor: que un señor rapanui esquizofrénico corte la carretera con una cuerda y no deje pasar a nadie que no vaya acompañado por un guía. Nos hemos levantado pronto para ir a ver la salida del sol en Tongariki, así que la prohibición nos ha sentado muy mal. Como no accedíamos a dar media vuelta, el hombre loco se ha enfadado y nos ha amenazado con un enorme palo de bandera. Al ser imposible dialogar con él hemos llegado a un punto muerto y nos hemos visto obligados a regresar a Hanga Roa. “Esto no ha terminado”, le hemos prometido antes de irnos.

La foto: Rano Kau. Con más de un kilómetro de diámetro, se trata del cráter volcánico más grande de Rapa Nui y uno de los responsables de la existencia de la isla. En su interior hay una laguna de agua dulce cubierta por plantas de totora (las mismas que en las islas flotantes del Titicaca). La parte fracturada por las olas se llama Kari Kari, y es por donde descendían los participantes a la competición del Tangata Manu para llegar al mar.

 

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