Día 265: Torres del Paine, Chile

© 2015 Miss Fogg

Crónicas patagónicas. II- Las torres.

Los días son cada vez más cortos en el hemisferio sur. Amanece muy tarde, hasta las nueve no comienza a haber un poco de luz. El cielo está totalmente despejado, algo poco habitual en esta época del año. Nos plantamos en el parque, que nos recibe con un enorme arcoiris doble, y comenzamos a caminar. Subimos montañas, nos adentramos en bosques, saltamos ríos y cruzamos puentes de madera. El último tramo es duro: un fuerte desnivel, un terreno muy inestable y una gruesa capa de nieve. Casi cuatro horas después llegamos a la base de las Torres del Paine, las tres agujas de granito que dan nombre al parque. Comemos a la orilla del lago, totalmente solos, nosotros dos y las tres famosas torres, icono de la Patagonia. El regreso es más rápido y en tres horas llegamos abajo. Un guardaparques nos pregunta con cuanta gente nos hemos cruzado hoy. “Con nadie”, respondemos tranquilamente. “¿Con nadie?”, insiste extrañado mientras levanta la cabeza para mirar el sol radiante en el cielo azul. “Con nadie” repetimos. Asiente y se da la vuelta. “Los hay con suerte”, oimos que murmura mientras se aleja. Más adelante sabremos a qué se refiere: en verano el parque está atestado de gente y, en invierno el frío, la nieve y la niebla son los compañeros de viaje habituales de los pocos que se atreven a venir. 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s